Caso de uso

Tenés el negocio en el teléfono y el teléfono te tiene a vos

Contestás mientras almorzás, mientras manejás y a las once de la noche. Y aun así hay clientes que se van porque tardaste.
El problema real

El techo del que nadie te avisa

Vender por WhatsApp funciona bárbaro hasta cierto volumen. Después se rompe.

Al principio son diez mensajes por día y los contestás todos. Después son cincuenta, y empezás a responder a la noche lo que llegó a la mañana. Cuando llegás a cien, ya perdiste ventas sin enterarte: gente que preguntó, no tuvo respuesta en veinte minutos y le compró a otro.

Lo peor es que el problema empeora justo cuando te va bien. Crecer se convierte en un castigo.

Y hay un costo invisible

  • La mayor parte de lo que contestás son las mismas cinco preguntas
  • Los pedidos viven mezclados dentro de las conversaciones
  • No hay forma de saber cuánto vendiste sin revisar chats
  • Si te enfermás o te vas de vacaciones, el negocio se detiene
  • Si contratás a alguien, no podés darle acceso sin darle tu teléfono
La solución

Qué cambia concretamente

No se trata de dejar de atender: se trata de que las preguntas repetidas dejen de ser tuyas.

😓 Tu día hoy

  • Respondés "¿precio?" cuarenta veces
  • Buscás fotos viejas para mandar el catálogo
  • Sumás con la calculadora del teléfono
  • Anotás el pedido en un cuaderno
  • Revisás comprobantes en la galería
  • A las 23:00 seguís contestando

⚡ Tu día con Mozi

  • El asistente responde precios con tu catálogo
  • Mandás el link de tu tienda
  • La cotización se arma sola
  • El pedido ya está cargado en el sistema
  • Cada comprobante llega pegado a su pedido
  • A las 23:00 el asistente atiende y vos dormís
Dudas honestas

Lo que más preguntan

Las que aparecen siempre cuando alguien que vende por WhatsApp escucha "inteligencia artificial".
¿Tengo que cambiar mi número? ▼
No. Se conecta tu cuenta actual. Tu número sigue siendo tuyo, y tus contactos y conversaciones también.
Mis clientes me eligen porque los atiendo yo. ¿No lo voy a perder? ▼
Ese miedo es razonable y por eso el asistente se apaga por conversación con un botón. Podés dejarlo atendiendo solo las consultas de rutina —precio, stock, horario— y tomar vos las conversaciones que valen. Lo que perdés hoy no es cercanía: son las ventas de la gente a la que no llegaste a contestar.
¿Y si el bot dice cualquier cosa? ▼
No improvisa precios ni stock: los busca en tu catálogo antes de responder. Si no tiene el dato, avisa que un humano va a contestar. Además ves cada mensaje que manda, en vivo.
¿Es caro? ▼
El plan de entrada está pensado para quien atiende solo, con un canal y un usuario. La cuenta que conviene hacer es cuántas ventas perdés por mes por no llegar a contestar: casi siempre es más que el costo del plan.

Recuperá tu teléfono

Sin dejar de atender, y sin contratar a nadie.